Los dos puertos del Pacífico colombiano, Buenaventura y Tumaco, afrontan la peor de sus crisis hospitalarias. De hecho, en el primero no hay ni una cama de UCI disponible pese a las promesas del Gobierno Nacional.
Pero es la corrupción que se ha vivido en Buenaventura en décadas anteriores la que le pasó la cuenta de cobro al sistema de salud del segundo puerto más importante del país. Buenaventura tiene más de 350.000 habitantes y hace siete años se quedó sin su único hospital público, porque la misma corrupción obligó a su liquidación y luego en 2017 lo abrió sin haber superado sus dificultades económicas, así que ahora este centro asistencial no tiene camas tipo UCI para atender a pacientes de todo tipo y, sobre todo, a contagiados de covid-19.
Lo grave, como lo reconocen la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán; la secretaria de Salud del departamento, María Cristina Lesmes; y el alcalde de Buenaventura, Víctor Hugo Vidal, es que los casos en el puerto siguen en aumento. De hecho, Buenaventura es la segunda municipalidad en todo el Valle de Cauca con más casos de covid-19, después de Cali. Ya la secretaria Lesmes había hecho el llamado para que en el hospital público, con el nombre de Luis Ablanque de la Plata, se adecuara uno de los pisos para los pacientes de coronavirus.
«La situación es crítica. Buenaventura no está preparada, viene muy lento el proceso de adecuación del hospital, lo que significa una presión adicional para el departamento».

